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	<title>Liderazgo &#8211; Barbara Gawior Futures Shaper</title>
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	<description>Chief Human Resources Officer (CHRO) specializing in recruitment and talent management.</description>
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	<title>Liderazgo &#8211; Barbara Gawior Futures Shaper</title>
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		<title>¡Espabila! cómo el liderazgo científico redefine las reglas en un mundo empresarial caótico.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Barbara Gawior]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 Dec 2024 09:14:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Human Resources]]></category>
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					<description><![CDATA[En un mundo empresarial cada vez más complejo y acelerado, el liderazgo científico emerge como la clave para transformar el caos en oportunidades. Este modelo combina lógica, datos y humanidad para diseñar estrategias efectivas, fomentar la innovación y liderar desde el frente, lejos de discursos vacíos y torres de cristal. Inspirado en la acción y el compromiso, el liderazgo científico destruye viejas estructuras rígidas para crear culturas ágiles y colaborativas. Hoy, más que nunca, se necesita líderes que vivan la realidad empresarial, inspiren con hechos y abracen un mantra eterno: ¡Espabila y haz que las cosas pasen!.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container has-pattern-background has-mask-background nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling" style="--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;" ><div class="fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap" style="max-width:1216.8px;margin-left: calc(-4% / 2 );margin-right: calc(-4% / 2 );"><div class="fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column" style="--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:0px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;"><div class="fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column"><div class="fusion-text fusion-text-1" style="--awb-content-alignment:right;"><p class="p1" style="text-align: left;">En el vibrante y, a veces, caótico ecosistema empresarial actual, donde la tecnología avanza más rápido que las tendencias de TikTok y la complejidad es el pan de cada día, resulta obvia la necesidad de un nuevo tipo de liderazgo capaz de simplificar lo complejo, interpretar los datos y patrones de comportamiento y sobre todo adaptarse a este mundo en contínuo movimiento.</p>
<p class="p1" style="text-align: left;">Y ahí es donde entra, con toda su elegancia y pragmatismo, el modelo de liderazgo científico: una mezcla del método científico, sentido común y esa chispa de humanidad. Porque, seamos sinceros, la era de los pseudo-líderes estilo años 70-80, esos que “gestionan” desde sus torres de cristal sin ensuciarse los zapatos ni entender el negocio, ya caducó. ¿Queremos discursos vacíos y powerpoints cargados de clichés? No, gracias.</p>
<p class="p1" style="text-align: left;">Lo que necesitamos son líderes que bajen al barro, destruyan silos, silencien guerrillas de poder y se arremanguen para, literalmente, hacer que las cosas pasen.</p>
<p class="p1" style="text-align: left;">Hoy en día, no basta con gestionar a golpe de email, desde un despacho o el sofá de casa en tu encantador Home Office. El management con toque científico exige acción. Implica meterse en la cocina del negocio, ensuciarse las manos y trabajar codo a codo con el equipo. Porque no hay nada más convincente que un líder que no solo “dice” estar ahí, sino que lo demuestra. ¿Inspirar confianza? Claro que sí, pero no con discursos que podrían ser un remix de frases de LinkedIn. Aquí hablamos de acciones reales que gritan: “estoy contigo y sé de qué va esto”.</p>
<p class="p1" style="text-align: left;">Citar a Jack Welch y su best-seller “Straight from the gut” como si de la Biblia se tratara…. Sí, claro, admiramos a Jack Welch pero fue un hit en los años 80 (cuando el fax todavía era tecnología punta). Pero en la era del Big Data y la IA, el rigor científico es el nuevo rey. Basta ya de decisiones basadas en corazonadas o en las modas del “gurú de turno”. Las organizaciones necesitan líderes que no solo entiendan los problemas sino que los vivan, los enfrenten y los solucionen. Cuando el líder se involucra, inspira. Y de repente, esos objetivos estratégicos que antes sonaban a palabrería se convierten en metas tangibles y alcanzables.</p>
<p class="p1" style="text-align: left;">El liderazgo científico es ese equilibrio entre lógica y humanidad. Es la visión transversal, el método, la colaboración interdisciplinar, la ética. Es el conocimiento puesto en acción, el dato convertido en decisiones y el motor que impulsa la innovación. Es diseñar estrategias que funcionan y, al mismo tiempo, otorgar autonomía.  Este modelo no solo fomenta la curiosidad por aprender y la acción, sino que destruye las viejas estructuras rígidas para dar paso a culturas más ágiles, donde los líderes lideran desde el frente, como bien diría Xavier Marcet.</p>
<p class="p1" style="text-align: left;">Y aquí viene el guiño nostálgico. Antes de toda esta revolución tecnológica, antes de la IA que analiza datos más rápido que una adolescente decidiendo qué pedir en Schein, un directivo con quien trabajaba, tenía una consigna clara, directa y concisa: “¡Espabila!”. Era un grito de guerra, un recordatorio de que había que bajar al barro, entender el problema, colaborar, aprender y avanzar. No había datos en tiempo real ni dashboards interactivos, pero había humanidad, sentido común y acción.</p>
<p class="p1" style="text-align: left;">Hoy, con toda la tecnología de nuestro lado, ese “¡espabila!” toma una nueva forma, más sofisticada pero igual de directa. Nos recuerda que el liderazgo no puede quedarse en la teoría o la distancia. Es involucrarse, inspirar y transformar. Así que, querido líder del siglo XXI: abraza el rigor científico, combina datos con humanidad, y no olvides ese mantra eterno. Porque, al final del día, la mejor estrategia para liderar siempre será esta: ¡Espabila y lidera como si tu equipo, tu empresa y el mundo dependieran de ello!.</p>
<p style="text-align: right;">Autor: Barbara Gawior</p>
</div></div></div></div></div>
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		<title>Narcissistic leaders: the corporate villains we love to hate (and how to survive their reign).</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Barbara Gawior]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Sep 2024 16:13:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Articles]]></category>
		<category><![CDATA[Liderazgo]]></category>
		<category><![CDATA[#ConflictResolution]]></category>
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					<description><![CDATA[Narcissistic leaders can command attention with their confidence and grandiosity, but their destructive behaviors—like entitlement, exploitation, and empathy vacuums—can wreak havoc on organizations and teams.

If you’ve ever worked with one, you know the chaos: every meeting becomes a self-celebration, feedback gets twisted, and their “special status” leaves others sidelined. Navigating this minefield is no small feat, but the DEEP method can help:
	•	Defend? Don’t. They’re not listening.
	•	Explain? Don’t bother. They’ll distort your words.
	•	Engage? Avoid it. It rarely ends well.
	•	Personalize? Never. Their behavior is about them, not you.

Stay calm, set boundaries, and protect your well-being. While it’s tough, dealing with a narcissistic boss can teach you invaluable lessons—especially how not to lead. Good luck!]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-2 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling" style="--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;" ><div class="fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap" style="max-width:1216.8px;margin-left: calc(-4% / 2 );margin-right: calc(-4% / 2 );"><div class="fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column" style="--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:0px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;"><div class="fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column"><div class="fusion-text fusion-text-2"><p class="p1">Ah, narcissism—everyone has a little, don’t they? That small, perfectly natural desire to feel special and unique. But when this desire spirals into the full-blown theatrics of narcissistic personality disorder, things start to get…interesting. Destructive, sure. Exhausting, absolutely. But undeniably interesting, as anyone who has worked with—or, let’s be honest, for—such a leader can confirm.</p>
<p class="p1">For years, the traits of highly narcissistic leaders were rewarded in organizations. After all, what’s not to love about someone who oozes confidence, commands the room, and declares themselves indispensable? The problem is, in organizations that prioritize values, people, culture, or sustainability, this act doesn’t age well. The shelf life of a narcissistic leader is shrinking faster than a streaming show canceled after one season.</p>
<p class="p1">As an HR leader, I’ve had front-row seats to the corporate “Game of Thrones” played by narcissistic leaders. Honestly, if HBO or Netflix got hold of some of these real-life dramas, the ratings would skyrocket—and I’d be more than happy to help with the script. Feel free to reach out! The plots write themselves: grandiosity, backstabbing, and delusions of grandeur. But unlike fiction, the collateral damage in these battles is painfully real.</p>
<p class="p1">If you’ve ever worked with a narcissistic leader (and statistically, you probably have), I’ve shortlisted their greatest hits:</p>
<p class="p1">&#8211; Grandiosity galore: they inflate their achievements and talents like balloons at a kid’s party—oversized and full of hot air. In team meetings, they somehow manage to turn every discussion into an ode to themselves.</p>
<p class="p1">&#8211; Fantasies of grandeur: world domination? Check. Perfect adoration? Double check. The right parking spot and the shiniest car? Non-negotiable.</p>
<p class="p1">&#8211; “Special” status: only the elite can truly get them. If you’re not in their rarefied circle, don’t even bother.</p>
<p class="p1">&#8211; Admiration addiction: narcissists feed off your praise like vampires on a blood bank. Critique them, and suddenly you’re the villain of the story.</p>
<p class="p1">&#8211; Entitlement central: they deserve everything. Promotions, perks, applause—preferably all at once.</p>
<p class="p1">&#8211; Exploitation extraordinaire: they’ll take your ideas, your credit, maybe even your snacks. It’s all theirs now.</p>
<p class="p1">&#8211; Empathy vacuum: feelings? Needs? What are those?</p>
<p class="p1">&#8211; Envy as a weapon: they’re convinced the world envies them, and they’re not above using that “envy” to justify their antics.</p>
<p class="p1">&#8211; Arrogance on steroids: haughty attitudes and condescension are their signature moves.</p>
<p class="p1">&#8211; Self-centric reality: they believe the organization would crumble without their stellar leadership. (Spoiler alert: it won’t.)</p>
<p class="p1">Of course, dealing with narcissistic leaders can feel like navigating a minefield, but there’s a cheat code. It’s called DEEP, this method can help you survive dealing with a narcissist:</p>
<p class="p1"><b>D</b>efend? Don’t, don&#8217;t, don&#8217;t! Just don’t. Narcissists don’t care about your defense, and they’re not listening anyway.</p>
<p class="p1"><b>E</b>xplain? No, no, no! Waste of time. They’ll twist your words into a pretzel faster than you can blink.</p>
<p class="p1"><b>E</b>ngage? Nope. Feedback, guidance, or casual conversation—it all ends badly.</p>
<p class="p1"><b>P</b>ersonalize? Never. It is personal, of course. But their behavior is about them, not about you.</p>
<p class="p1">When dealing with a narcissistic leader, staying calm is your superpower. Set boundaries, protect your well-being, and refuse to take the bait. Above all, remind yourself: their drama is not your fault.</p>
<p class="p1">Is it easy?</p>
<p class="p1">Absolutely not.</p>
<p class="p1">But hey, navigating a narcissistic boss might just be the survival training you didn’t know you needed—and even though dealing with a narcissistic boss is always a major headache, you should always try to find something good in any situation, even if it’s just learning how <i>not</i> to lead.</p>
<p class="p1">Good luck!!!</p>
<p class="p3" style="text-align: right;">Author: Barbara Gawior</p>
</div></div></div></div></div>
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		<item>
		<title>El lado oscuro del “liderazgo” y su impacto en la cultura y valores corporativos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Barbara Gawior]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Aug 2021 11:02:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Articles]]></category>
		<category><![CDATA[Desarrollo Organizacional]]></category>
		<category><![CDATA[Human Resources]]></category>
		<category><![CDATA[Liderazgo]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuando líderes narcisistas priorizan el poder sobre la integridad, las organizaciones sufren. Rasgos como arrogancia, impulsividad y necesidad de autoafirmación dañan la colaboración y los valores. Ejemplos como Mitch en The Morning Show o Trump durante la pandemia reflejan cómo estos comportamientos destruyen la cultura organizativa.

La cultura se basa en tres pilares: ambiciones, competencias e integridad. Sin equilibrio, los líderes se convierten en agentes de crisis. Afrontar este liderazgo es difícil, pero necesario para construir entornos colaborativos y sostenibles basados en confianza y valores sólidos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1">Recientemente me quedé enganchada a la serie “The Morning Show”. Una serie, que desde el punto de vista de la cultura organizativa, me hizo pensar mucho. Una cultura organizativa donde el mero hecho de “ser la gallina de huevos de oro” se vuelve permisiva silenciando o tapando los abusos, comportamientos poco éticos corrompiendo los valores organizativos y creando una cultura basada en miedos y desprecio.</p>
<p class="p1">En cualquier organización los conflictos, odios, situaciones límites, ambiciones ciegan la razón y legalizan lo perverso. Comportamientos inexcusables que demasiado a menudo se permite o incluso tapa, por el mero hecho de que las personas que acusan este tipo de comportamientos, son los altos “performers”, como el personaje de Mitch. Pero ¿cuántos Mitch conocemos quienes, de una o de otra forma, abusan de los pares, compañeros o miembros del equipo corrompiendo la cultura organizativa?</p>
<p class="p1">Charles A. O&#8217;Reilly, Nicholas Hall de Stanford University, de forma magistral analizan este tipo de patrones comportamentales en las personas que puedan considerarse exitosas o quienes ocupan altos cargos directivos y, su impacto en la cultura organizativa.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p class="p1">Los dos investigadores definen, en forma de patrones comportamentales, lo que podría considerarse como los<span class="Apple-converted-space">  </span>“facilitadores” del éxito (orientación al riesgo, alta extroversión/factores relacionales, toma de decisiones, arrogancia, sentimiento de superioridad, impulsividad, etc…) centrándose en la parte más “oscura” de estos patrones: en las personalidades narcisistas y su impacto a corto y largo plazo en la cultura organizativa y, más precisamente, en las dimensiones que tienen que ver con la colaboración y la integridad.</p>
<p class="p1">Los investigadores hacen referencia, entre otras, a la figura de Donald Trump y su gestión de la crisis sanitaria por COVID 19. La profunda necesidad de Trump de elogios personales, la propensión a culpar a los demás, la necesidad de mostrarse superior a otros, el desprecio por la experiencia, la inclinación por reescribir la historia, la falta de empatía han sido la base del problema. El problema no era la falta de información sino el exceso de confianza de Trump en sus propias habilidades, su falta de voluntad para escuchar a expertos y sobre todo su extremadamente impulsiva toma de decisiones.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p class="p1">La cultura organizativa es el reflejo colectivo de lo que representan sus líderes y se sustenta en tres pilares perfectamente equilibrados entre ellos.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p class="p1">El primer pilar tiene que ver con las ambiciones y las motivaciones tanto a nivel colectivo como empresa y también como individuos. ¿Dónde queremos ir como empresa? ¿Cuál es nuestra visión?<span class="Apple-converted-space">  </span>¿Qué ambiciones y sueños profesionales tenemos como individuos?</p>
<p class="p1">El segundo tiene que ver con la experiencia y las competencias. ¿Qué know-how colectivo tenemos? ¿Qué Talento tenemos? ¿Cuál es nuestra ventaja competitiva como organización y a nivel individual?<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p class="p1">El tercer pilar se refiere a la integridad, la ética y los valores. ¿Qué valores tenemos como empresa? ¿Somos íntegros? ¿Somos lo que decimos ser?</p>
<p class="p1">¿Qué pasaría si un líder con ambiciones, motivaciones, competencias y experiencia carezca de la integridad y ética? Probablemente sería un líder destructivo que sólo busca el poder y se sirve del puesto más que servir al puesto, que se sirve de personas más que servir a las personas.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p class="p1">Este tipo de líderes vive por y para el conflicto, no tiene planes de futuro (probablemente su reputación está severamente dañada dentro y fuera de la organización) y sobrevive y funciona únicamente en las situaciones de crisis. Importante, este tipo de perfiles no tiene género.</p>
<p class="p1">Los personajes como Mitch, Trump o muchos otros…. acusan una necesidad imperiosa de autoafimración, baja autoestima y complejos de todo tipo, una mezcla peligrosa para cualquier cultura organizativa que cuenta con este tipo de perfiles en su equipo directivo. Lo importante es detectarlos y actuar acorde a lo que proclaman los valores organizativos.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p class="p1">Por supuesto más fácil decirlo que hacerlo, pero si nos atrevemos a hacer frente a este tipo de liderazgo destructivo, si denunciamos este tipo de comportamientos a pesar de los fabulosos resultados, un día conseguiremos que los Mitchs y muchos otros desaparezcan de nuestras vidas consiguiendo seguramente unos resultados infinitamente mejores ya que basados en el know-how colectivo y la colaboración y de paso… un clima laboral inclusivo y basado en confianza.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>El “flow” o simplemente sentir la pasión por el trabajo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Barbara Gawior]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Jan 2019 19:58:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desarrollo Organizacional]]></category>
		<category><![CDATA[Liderazgo]]></category>
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					<description><![CDATA[Pocos lo saben, pero una gran parte de mi vida, más de 15 años, la dediqué a la música. Un desafortunado accidente troncó mis sueños y me obligó a re-orientar mi carrera profesional hacia el mundo de la empresa. Lo que recuerdo de mi época como músico, es una disciplina férrea, la necesidad de  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-3 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling" style="--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;" ><div class="fusion-builder-row fusion-row"><div class="fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-2 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-one-full fusion-column-first fusion-column-last" style="--awb-bg-size:cover;"><div class="fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy"><div class="fusion-text fusion-text-3"><p class="p1"><span class="s1">Pocos lo saben, pero una gran parte de mi vida, más de 15 años, la dediqué a la música. Un desafortunado accidente troncó mis sueños y me obligó a re-orientar mi carrera profesional hacia el mundo de la empresa. Lo que recuerdo de mi época como músico, es una disciplina férrea, la necesidad de gestionar el tiempo, horas y horas de ensayos, un esfuerzo draconiano para mejorar la técnica, pero también recuerdo la sensación de disfrute permanente, satisfacción, compromiso, bienestar, tranquilidad, emoción al tocar, alegría y necesidad de compartir esta sensación con el público y con los compañeros.</span><span class="s1"> Recuerdo que cualquier sitio era bueno para seguir tocando, el aula,<span class="Apple-converted-space">  </span>el teatro,<span class="Apple-converted-space">  </span>el bar del conservatorio o cualquier plaza de Viena o Berlín.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La música era mi trabajo, mi pasión y mi manera de vivir, todo lo que Mihály Csikszentmihalyi, profesor de Psicología de la Universidad Claremont (California) denomina como “flow” o en castellano la “sensación de fluir”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Según Csikszentmihalyi, el “flow” hace referencia al estado de inmersión completa y motivación intrínseca en la actividad realizada. &#8220;Flow&#8221; es el hecho de sentirse completamente comprometido con la actividad por sí misma, donde el ego desaparece, el tiempo vuela, donde no hay miedo al fracaso pero un continuo aprendizaje y mejora, donde toda acción o pensamie­nto surgen inevitablemente de la acción y del pensamiento previos encadenándose en una “suite&#8221; perfecta. Cuando experimentamos el “flow”, todo nuestro ser está allí, y estamos aplicando nuestras facultades, competencias, imaginación al máximo. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Dicen “haz de tu pasión tu trabajo y no trabajaras ni un sólo día”, sentir esta pasión, es el “flow”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Estoy segura que, en algún momento, muchos habéis experimentado el estado de “flow”,<span class="Apple-converted-space">  </span>pero ¿en qué grado está extendida esta sensación en nuestro día día en el trabajo, en nuestras oficinas, con nuestros equipos? ¿Qué factores deberían de cumplirse para experimentarlo? ¿Hay culturas organizativas que promueven o limitan el “flow” de sus empleados?</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Las investigaciones realizados por el equipo del profesor Csikszentmihalyi apuntan a varios factores indispensables para vivir el “ flow&#8221;, el primero y creo el más importante, es la ausencia de miedo (1).</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El miedo puede frenarnos profesionalmente: miedo al fracaso, miedo al rechazo, miedo al salirse de lo “habitual”, miedo a lo desconocido, miedo al castigo (despido)….El miedo nos impide disfrutar de nuestra actividad y en consecuencia frena nuestro progreso.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Otro de los factores indispensables para alcanzar el “flow” es tener objetivos claros (2). En música las partituras están claras, todo está claro, la función de cada miembro del equipo, las responsabilidades, el protagonismo de cada uno en todo momento. Tener objetivos claros nos ayuda centrarnos en la tarea, no distraernos, no perder el foco y desgraciadamente en el mundo empresarial, muy a menudo, nuestros equipos no tienen claro ni los objetivos, ni la estrategia, ni hacía donde va la empresa…</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El tercer factor tiene que ver con el equilibrio entre el reto y las competencias (3). Siguiendo con el símil de la música, el reto de tocar una obra está supeditado a las competencias técnicas y a la madurez interpretativa de cada uno. El reto tiene que ser alcanzable, tiene que ser real. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El último factor, tiene que ver con el feedback (4), con la cultura de feedback. Todos necesitamos saber cómo se percibe nuestro trabajo, cómo se valora nuestros esfuerzos. Sin un feedback constructivo y sin introspección,<span class="Apple-converted-space">  </span>es difícil progresar. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Las investigaciones realizadas, han puesto de manifiesto la relación positiva entre el “flow&#8221; y nuestro desempeño. Dicho esto, el objetivo de cada profesional y de cada directivo debería ser conseguir esta sensación de fluir,<span class="Apple-converted-space">  </span>quitándonos miedos, dedicándonos con pasión y compromiso a nuestro trabajo, buscando la mejora continua con el mero hecho de disfrutar de lo que hacemos, de estar siempre en el estado de fluir.</span></p>
<p>Por último, me siento privilegiada de poder disfrutar de lo que hago y sobre todo de tener al lado a unos cuantos compañeros que como yo, se dedican con &#8220;cuerpo y alma&#8221; a lo que más nos apasiona: nuestro trabajo.</p>
<p>¿Y vosotros, sentís el &#8220;flow&#8221; en vuestras organizaciones, con vuestros equipos?</p>
</div><div class="fusion-clearfix"></div></div></div></div></div>
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